jueves, septiembre 08, 2011

Manual para entender a las mujeres

Alguien de mi entorno se quejaba hace unos días de que necesitaba un manual para entender a las mujeres, bajo amenaza de renunciar al sexo si no solucionaba esta carencia. Como pocas cosas me son tan fáciles y agradables como resolver problemas ajenos, acá va un breve tutorial.

  • ¿Quién? Por diferentes razones, no siempre somos las primeras en saber que alguien nos despierta alguna clase de atracción.
  • ¿Qué? Hay que ver de qué clase de atracción se trata. Puede ser sexual, cariñosa, amistosa, cómplice, de amor-odio, o todo lo anterior. Muchas veces confundimos un tipo de atracción con otro, posiblemente porque nos educaron para creer que las mujeres solo somos capaces de sentir atracción afectiva y de largo plazo.
  • ¿Está bien? Otros condicionamientos crean este conflicto. Nos enseñan que no está bien que cualquier persona se fije en cualquier persona, y surge la pregunta de si corresponde sentir lo que sentimos por quien lo sentimos… suponiendo que hayamos superado con éxito los obstáculos anteriores.
  • ¿Qué hago ahora? El último problema es el entorno. Podemos convencernos de que sí, está bien lo que sentimos, pero no es seguro que el resto del mundo crea lo mismo. Entonces nos enfrentamos a una disyuntiva: o hacemos de cuenta que no nos pasa nada y vivimos tranquilas e infelices, o nos llevamos el mundo por delante en defensa de nuestro deseo.

A todo esto, cabe aclarar que:

  • Por supuesto, todo lo anterior no es aplicable a todas las mujeres ni excluye a quienes no lo sean.
  • Hay un plus de conflicto esperable entre quienes se enfrentan por primera vez en sus vidas a la posibilidad de que alguna de las respuestas indique que pertenecen a una minoría sexual.
  • Quisiéramos creer que haber superado todos los obstáculos referidos es mérito y garantía suficiente para una correspondencia de ese deseo sexual/afecto/amor-odio/amor eterno, y no. Sabemos que nada nos salva de perder, de un sentir no correspondido. Sobreponerse a ese miedo es el mayor de los obstáculos.