viernes, julio 24, 2009

Instrucciones porteñas para vivir en Mendoza II: Nieve

Del sol radiante y tibio de las cuatro de la tarde a las nubes del atardecer, y luego al minizonda de las diez de la noche.
Un frío inesperado atraviesa el aire.
Usted descubre la existencia de la nevisca, una llovizna de escarcha que dura toda la madrugada.
A las siete, mira por la ventana y ve caer una nieve fina.
A las nueve, el blanco lo cubre todo. Abríguese y salga ver a los niños jugar. Por las calles vacías de un barrio de vida lenta correrán tirándose bolas heladas a la cara.
Cuando anochezca nuevamente, quedarán poquitos muñecos de nieve delante de una ventana, las calles mojadas y algunas postales personales.
Nieve en el patio


¡A la pelotita, qué frío!

jueves, julio 16, 2009

Instrucciones porteñas para vivir en Mendoza I: 1000 kilómetros

Usted ha decidido que Buenos Aires acabó con su paciencia y vale la pena jugarse por un amor. Se procuró una vivienda familiar, consiguió un servicio de mudanza y emprendió el gran viaje de su vida, rumbo a su nueva casa en el Gran Mendoza.
Lo primero que debe hacer es dejar de gritar, por lo que más quiera. Note que el cielo es azul violáceo, el ruido disminuye a medida que se aleja de la Terminal de Ómnibus y se dispone a pasar las próximas décadas a una hora de los cerros precordilleranos.
Entienda que ya no hace falta llenar un vacío desesperante (ese que se le había hecho costumbre) con ruido y edificios: todo su espacio está contenido por la pared montañosa. Guarde respeto y agradezca a esta tierra seca y noble por darle un nuevo hogar.