martes, noviembre 20, 2007

Manual del contraejemplo

En este rico y diverso mundo que habitamos, contamos con múltiples fuentes de aprendizaje: hay sistemas interactivos, doctrinarios, el de los autodidactas, etc. Hay quienes destacan en cierto campo lo suficiente como para dar clases magistrales sobre su especialidad.
Los hay, también, tan ineptos e incorregibles en algunos terrenos que son en sí mismos un manual de errores a evitar. Todo lo que podía salir mal, todas las decisiones que no debían tomarse están allí, en la historia pública de estas personas, muchas veces con los resultados a la vista. Algunos contraejemplos destacados:
-Optimización de oportunidades históricas: todos los gobiernos argentinos, de Alfonsín para acá.
-Planificación: ministerios de Planificación, Economía y los que hubieran estado a cargo en el período citado.
-Paternidad: Charly García, aunque no es el único Carlos en este sentido.
-Carrera artística: Silvia Süller (desde mucho antes de su crisis actual).
-Autoafirmación: Mauricio Macri.
-Administración de empresas: por lo menos, la mitad de los jefes que alguna vez tuvimos.
-Locución: Marcelo Tinelli.
-Divulgación cultural: Dady Brieva.
-Estética: "Bodies, the exhibition".
Están invitados a seguir con la lista.

domingo, noviembre 11, 2007

Cuentos de hadas

Pregunta el poeta Gustavo Reátegui Oliva: "¿Cuál es el cuento de hadas de tu vida?".
El primer impulso, y no voy a hablar de esto en terapia, es optar por la maldad y responder: "Juana de Arco". Después de todo, la valiente y sufrida Juana no vio hadas pero sí angelitos, y tuvo su príncipe, un espantoso traidor que se benefició de su voluntad guerrera y su delirio místico.
A continuación, pienso si la pregunta se refiere a cómo quiero ser salvada. En eso consisten los cuentos de hadas: una joven que soporta su triste destino hasta que lo sobrenatural interviene y envía al hombre que se encargará de rescatarla de una vez y para siempre, y de convertirla en princesa.
La mujer del cuento de hadas no es la heroína de su propia historia.
Muchas mujeres esperan ser salvadas. Las hay que quieren ser liberadas de la soledad a través del amor: otras quieren la gran billetera que las libere del mundo del trabajo que las agota y las subvalora. Otras, demasiadas, han perdido todos los sueños, involucren o no a los príncipes y lo que sea que tengan para dar. Mientras, el mercado explota en el resto la persistencia de esa ilusión en la forma de bodas fastuosas, sin las cuales el amor, se nos dice, es un poco menos amor, y la princesa, menos princesa.
Prefiero ser la protagonista de mi propia historia. Una historia en la que mi príncipe y yo somos iguales, y más allá de rescatarnos mutuamente, nos dedicamos a merecernos el uno al otro.