lunes, enero 28, 2013

La placita



Vivo en Maipú, Mendoza, frente a una placita de barrio que no mide más que un cuarto de manzana. Ni nombre tiene.
Durante 2009, la plaza tenía los juegos infantiles un poco exigidos, para decirlo de manera amable, y mucho césped, mantenido por los municipales que venían todas las mañanas a regar a lo loco con agua de la acequia. Cuando las elecciones locales no fueron tan amables con la familia Bermejo, mucha actividad municipal se retrajo y la placita entró en una etapa de abandono que duró más de dos años.
En 2012, el césped no se recuperó, pero se arreglaron y repintaron los juegos infantiles. El lugar siguió viéndose medio feo, pero era usable. Los niños y las niñas nunca dejaron de concurrir a jugar. Tampoco los grupos de adolescentes (y no tanto) que se sentaban en la esquina, a la nochecita, a fumar, charlar y ver pasar la vida.
Desde que empezó el verano, hubo decisión política de que la placita renaciera de verdad. Se blanquearon las paredes y se trabajó en los juegos. Se decidió que no valía la pena volver a poner césped, y se lo reemplazó por ripio y arena. Sí se conservaron los árboles y arbustos. Se instaló una pérgola y, lo más importante, se destinó el fondo de la plaza a una símil cancha de fútbol, con arcos, alambrado para que la pelota no cayera en las casas vecinas y troncos a modo de asientos para el público.
La única forma de mantener la placita en condiciones, con o sin césped, es cuidándola a diario. Esto no es solamente obligación de la Municipalidad, que tiene sus tiempos ,y claramente, no va a privilegiar la atención de un pequeño espacio verde cuando los hay más grandes y en barrios más poblados. ¿Cómo se mantiene entonces la plaza? Con el trabajo vecinal. Desde el principio, las familias de la cuadra y los usuarios frecuentes se dedicaron a su limpieza. Si se quiere evitar que sea un festival de tierra, además, hay que regar todos los días, para lo cual estos mismos niños y jóvenes se pasan la semana tapando y destapando las acequias vecinas; así se aseguran un buen caudal en la acequia de la plaza y evitan tener que usar agua potable.
El resultado es que todos los días hay niños y niñas disfrutando de los juegos y de la cancha. Personas adultas, jóvenes y mayores, pasan muchas horas en la plaza cuando baja el sol y se convierte en el único lugar respirable en estas noches de calor sofocante. Los pibes más crecidos siguen hasta la madrugada sentados en el cantero de la esquina. Durante todo el día se oyen voces, risas, y los gritos de los niños y niñas que festejan goles o discuten posiciones adelantadas.

En otros distritos del país, las plazas se enrejan, se cierran. Se niega el espacio público para obligar a usar el espacio privado (pago) o a esconderse. Se niega el paseo del pobre, el lugar de socialización de la niñez, la salud de quienes van a respirar aire puro. En lugar de limpiar y garantizar seguridad, se niegan derechos. Es demasiado triste. Me quedo con los gritos victoriosos del equipo de pibes que ganó el partido y con los esquineros nocturnos que no molestan a nadie. 

A propósito de esta noticia y de esta otra.

miércoles, octubre 19, 2011

Disparador y nube


Inspirado en Viajero inmóvil, de Fernando Toledo.

Disparador y nube
Él, motor de sus impulsos
Ella, razón de la paciente espera
La que traspasa muros en busca de otro hallazgo
El que estudia frente al espejo el remanente
Cierra los ojos para acallar el silencio
Ella eleva la vista hacia mundos de blanco
Distancias lánguidas como las horas muertas
Él abandona la bitácora imposible de este viaje
Y ella dio un salto vertical y libertario.

Elizabeth Auster

viernes, octubre 14, 2011

Isabella, la nena


(dedicado a la pequeña hija de Jorge Mux, creador de Exonario . Se agradece la colaboración fotográfica, desinteresada y un poquito involuntaria de Unservidor, responsable de Seleccione)

Isabella era una nena que vivía con su familia en una casa muy grande, llena de plantas y mascotas.
Isabella, sin embargo, estaba triste. “Yo no quiero ser nena, se decía; “es muy aburrido, no puedo hacer nada de lo que me gustaría”.
Sentada en el pastito del fondo de su casa, Isabella vio que pasaba corriendo su perro Sándor, y pensó:
“Quisiera ser un perro. Los perros corren muy rápido, y tiene hocico fuerte para atrapar pelotas de tenis y discos lanzados al aire. ¡Eso sí que es divertido!”



Isabella siguió sentada con cara de aburrida, hasta que la sorprendió su gata Lola, que saltó del techo de la casa al árbol del fondo, y del árbol al pasto. La nena se emocionó pensando:
“¡También podría ser un gato! Saltar como Lola desde grandes alturas y no lastimarme, trepar por los techos, hacerme flaca, flaca para pasar por la ventana de la cocina… Los gatos pueden pasear de noche, no como yo que tengo que acostarme temprano. ¡Yo quiero ser un gatito!”
En esto pensaba Isabella cuando llegó una paloma, que se posó en la medianera, miró a un lado y al otro, y se fue volando otra vez. Isabella se puso de pie, siguió con la vista todo lo que pudo el vuelo de la paloma y volvió a cambiar de idea:
“¡Eso es! ¡Una paloma es lo mejor de todo! Podría volar, ver toda la ciudad desde el cielo, posarme sobre los árboles y tener alas. Si me aburriera de un lugar, enseguida me iría a otra parte. ¡Sí, señor: yo quiero ser paloma!”
Se entretuvo en soñarse volando hasta que oyó a su perro Sándor que lloraba a su lado. De tanto correr y jugar, se le había enredado la correa en el árbol y, por más que tironeaba, no lograba liberarse.
“Tranquilo, Sándor, yo te ayudo”, le dijo la nena, y desenroscó la larga correa del tronco del árbol. El perrito, ya libre y contento, salió corriendo.
Entonces, Isabella se dio cuenta de algo muy, muy importante:
“Yo pude ayudar a Sándor porque tengo manos, si no, no habría podido desenredar su correa. Solamente las personas y algunos poquitos animales tenemos manos, pero solo las personas sabemos usarlas así”.
Siguió pensando Isabella:
“Solamente siendo una persona puedo llevar a pasear a Sándor y tirarle discos y pelotas de tenis para que las atrape con el hocico. Solamente siendo una nena puedo acariciar a mi gata Lola sin que se enoje y tirarle miguitas a las palomas. ¡Puedo hacer muchas cosas! Puedo jugar con los animales, ayudarlos cuando tienen un problema y darles de comer… ¡Qué bueno es ser una nena!”
A Isabella se le pasó toda la tristeza y, feliz de ser quien era, corrió a la casa a buscar la pelota de tenis para jugar con Sándor.

jueves, septiembre 08, 2011

Manual para entender a las mujeres

Alguien de mi entorno se quejaba hace unos días de que necesitaba un manual para entender a las mujeres, bajo amenaza de renunciar al sexo si no solucionaba esta carencia. Como pocas cosas me son tan fáciles y agradables como resolver problemas ajenos, acá va un breve tutorial.

  • ¿Quién? Por diferentes razones, no siempre somos las primeras en saber que alguien nos despierta alguna clase de atracción.
  • ¿Qué? Hay que ver de qué clase de atracción se trata. Puede ser sexual, cariñosa, amistosa, cómplice, de amor-odio, o todo lo anterior. Muchas veces confundimos un tipo de atracción con otro, posiblemente porque nos educaron para creer que las mujeres solo somos capaces de sentir atracción afectiva y de largo plazo.
  • ¿Está bien? Otros condicionamientos crean este conflicto. Nos enseñan que no está bien que cualquier persona se fije en cualquier persona, y surge la pregunta de si corresponde sentir lo que sentimos por quien lo sentimos… suponiendo que hayamos superado con éxito los obstáculos anteriores.
  • ¿Qué hago ahora? El último problema es el entorno. Podemos convencernos de que sí, está bien lo que sentimos, pero no es seguro que el resto del mundo crea lo mismo. Entonces nos enfrentamos a una disyuntiva: o hacemos de cuenta que no nos pasa nada y vivimos tranquilas e infelices, o nos llevamos el mundo por delante en defensa de nuestro deseo.

A todo esto, cabe aclarar que:

  • Por supuesto, todo lo anterior no es aplicable a todas las mujeres, ni excluye a quienes no lo sean.
  • Hay un plus de conflicto esperable entre quienes se enfrentan por primera vez en sus vidas a la posibilidad de que alguna de las respuestas indique que pertenecen a una minoría sexual.
  • Quisiéramos creer que haber superado todos los obstáculos referidos es mérito y garantía suficiente para una correspondencia de ese deseo sexual/afecto/amor-odio/amor eterno, y no. Sabemos que nada nos salva de perder, de un sentir no correspondido. Sobreponerse a ese miedo es el mayor de los obstáculos.

jueves, agosto 19, 2010

Instrucciones porteñas para vivir en Mendoza X: Costumbrismo catástrofe

A lo largo de un año y medio, en el Gran Mendoza, se han registrado los siguientes fenómenos:
Zonda en altura: incontables tardes (incontables serían un promedio de dos por semana a lo largo de los seis meses que dura la temporada). Ahora mismo, sin ir más lejos.
Zonda en el llano ajeno: dos tardes sofocantes.
Zonda en el llano: tres, uno de ellos con ráfagas de 120 km/h. Mucha tierra durante dos días.
Lluvias graniceras: tres, breves y violentísimas.
Temblores: cinco, leves pero sentidos, y uno importantísimo, hijo directo del gran terremoto del 27 de febrero en Chile.
Tormentas: unas cinco. Muchísima agua durante todo el día.
Nevadas: dos por cada invierno, una de ellas importantísima y duradera.
Ola de calor: fueron cuatro durante el verano, absolutamente irrespirables. Cada una duró unos cuatro días.

Para darse una idea, le propongo escuchar:

lunes, abril 12, 2010

Instrucciones porteñas para vivir en Mendoza IX: Mendoza no es para cualquiera

Para vivir en Mendoza, un porteño tiene que estar dispuesto a modificar su mentalidad. Conviene que vuelva sobre sus pasos por la ruta 7 si le ocurren tres o más de las siguientes:
- cree que Cobos y Sanz son más representativos de los mendocinos que, digamos, Cacho Garay;
- cree que Cacho Garay exagera el personaje;
- piensa que hay un límite material para la cantidad de tierra que puede flotar en el aire y depositarse sobre los muebles;
- considera que todo lo imprescindible para su vida debe encontrarse a no más de cinco cuadras de su casa;
- no concibe salidas familiares si los hijos tienen más de 12 años;
- dejó de visitar a sus amigos y parientes del conurbano bonaerense porque lo irrita que los comercios cierren a la siesta y tenga que aguantarse hasta las cinco sin cerveza, cigarrillos o facturas;
- para usted, hablar es a los gritos, y lo demás, apenas un murmullo cobarde;
- piensa que el lugar de un perro es el patio de la casa;
- no le gusta nada el vino;
- el vino le gusta demasiado.

miércoles, marzo 17, 2010

Instrucciones porteñas para vivir en Mendoza VIII: Cuándo comenzar a preocuparse

La inexperiencia porteña en ciertos fenómenos naturales característicos de la región cuyana hace que se pase por estos con un terror desproporcionado o una indiferencia desubicada para las circunstancias. Por caso, el temblor generado por el terremoto en Chile del 27 de febrero y todas sus copiosas réplicas. Como usted ya sabe que es esperable que tiemble un poco, puede que no sepa cuándo corresponde preocuparse en serio:
si las puertas abiertas se mueven solas;
si es imposible permanecer sentado en la silla giratoria;
si siente que el piso se ha vuelto gelatina;
si el movimiento dura más de 20 segundos;
si todos su contactos mendocinos en particular, y cuyanos en general, corren a Facebook a avisar que en su localidad “se sintió”.
Entonces, vaya a pararse bajo el marco de una puerta; en cuanto pase el temblor, avise enseguida a sus parientes y amigos lejanos que está bien, y trate de no sobrecargar los sistemas telefónicos.
Tenga en cuenta esta excelente recopilación de consejos que hacen los voluntarios que crearon Chile Ayuda.
Si todavía no hizo una donación, recuerde estas direcciones y cuentas, y consulte las redes sociales para conocer eventos solidarios y puntos de recolección cercanos a su domicilio. La reconstrucción de Chile y de su pueblo será una tarea lenta.